Lo
que dejamos atrás.
El
año que viene, al irnos al Saucejo, dejaremos atrás algo más que
un edificio. Dejaremos atrás una etapa de nuestras vidas, una etapa
bonita a veces, otras veces dura, y otras muchas veces divertidas.
Algunas
etapas bonitas y divertidas como las fiestas de agua que hicimos con
nuestras profesoras de infantil, como Encarni, Marisa..., cuando
dejábamos a los niños metidos en la calabaza gigante de plástico...
Otras no tan divertidas pero que sí nos sirvieron para escarmentar,
como los castigos del maestro Cipriano, que eran duros, pero nos los
merecíamos, vaya si nos los merecíamos.
Dejaremos
atrás a profesores, algunos a los que hemos cogido un pelín de
rechazo, y otros muchos a los que hemos cogido mucho cariño, y que
sin lugar a dudas echaremos de menos, como la maestra Lola, el
maestro Julián y tantos otros que nos han acompañado durante este
año y muchos otros.
Dejaremos
atrás todo lo que hemos vivido juntos, todas las risas, los llantos,
los momento buenos y los malos, dejaremos atrás las experiencias
buenas y malas.
El
año que viene cuando nos vayamos al Saucejo, dejaremos las paredes
entre las que prácticamente nos hemos criado, entre las que hemos
crecido y aprendido, entre las que hemos reído y llorado juntos,
entre las que nos hemos apoyado mutuamente.
El
ir al Saucejo puede que sea una experiencia buena o mala, puede que
nos lo pasemos mejor o peor que aquí, pero como todos los cambios
que debemos realizar a lo largo de nuestra vida, será un cambio que
tendrá consecuencias.
Al
irnos al Saucejo, dejaremos atrás una etapa para comenzar una nueva
de las muchas que tendremos que empezar en nuestra vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario